¡Basta de gritos y amenazas!

by Carmen Tocha
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¿Sientes que tus hijos sólo se portan bien cuando les gritas o les amenazas?  Estas estrategias seguramente te pueden ayudar.

Pon reglas claras y límites: Tu obligación como padre es enseñarle al niño por dónde va el camino y para eso es necesario tener reglas y consecuencias muy claras. No le temas a los límites y no te sientas culpable cuando aplicas consecuencias lógicas y razonables, eso es exactamente lo que un niño necesita para tener un desarrollo emocional sano.

Pon mucha atención a las conductas positivas: Muchísimos padres caen en el error de dar más atención a las conductas negativas que a las positivas, lo que trae como consecuencia que las malas conductas se repitan, ya que el niño busca la atención de los padres, aunque sea para que lo regañen. Por eso presta mucha atención a las cosas que tu hijo hace bien y elógialo, describiendo lo que está haciendo, por ejemplo: “Veo que estás jugando con tu hermanito sin pelear, te felicito.”

Dale tiempo de calidad: Cuando tu hijo te quiera enseñar, contar o preguntar algo, deja de hacer lo que estás haciendo, míralo a los ojos y préstale toda tu atención. Por lo general necesitarás solamente un par de minutos para eso. Si no puedes dejar lo que estás haciendo, dile que en ese momento no puedes y al nomás desocuparte pregúntale qué es lo que deseaba. Está comprobado que periodos cortos y frecuentes son más efectivos que periodos largos, pero poco frecuentes.

Sé el modelo a seguir: No olvides que tus acciones, hablan más que tus palabras. Tú eres el modelo de tus hijos, por lo tanto imitarán tu forma de resolver problemas y manejar tus emociones. Si dices malas palabras, ellos también lo harán, si acostumbras gritar ello te gritarán, si dices “mentiras blancas” ellos te mentirán y así con todas y cada una de tus conductas.

Motívalos de forma positiva: La meta es lograr que los niños tengan motivaciones internas, pero lograrlo requiere en muchas ocasiones de un proceso que empieza demostrándole al niño lo orgullosos que estamos de sus logros.  Si esto no es suficiente, es rcomendable utilizar una gráfica de conducta hasta lograr formar los hábitos que deseamos.

No repitas las indicaciones: No caigas en el error de repetir y repetir las indicaciones sin que haya una consecuencia, eso solamente hace que los niños escalen la conducta y que tú te enojes y allí es en donde empiezan los gritos y las confrontaciones. Acostúmbrate a no repetir una indicación más de dos veces. Por ejemplo si tus hijos se están peleando por un juguete, puedes decir: “Dejen de pelear por el juguete, compartan.” Si te obedecen, felicítalos, si no repite la indicación. Si esta vez obedecen felicítalos y si no lo hacen aplica una consecuencia. En este caso podría ser quitarles el juguete por 5 minutos.

Cuida de ti mismo y de tu relación de pareja: Es difícil reaccionar apropiadamente si estamos muy estresados, ansiosos o deprimidos. Trata de encontrar cada día un tiempo, aunque sea corto, para hacer algo que te gusta y que no tenga que ver con los niños. Agenda citas semanales o mensuales sin niños y con tu pareja para que puedan pasar tiempo de calidad en pareja.  Recuerda, la meta es que los niños se vayan un día para ser hombres y mujeres independientes y si no has cuidado tu relación de pareja, el momento de la partida de los hijos puede provocar crisis serias a nivel personal y de pareja.

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