Mis hijos no me cuentan nada

by Carmen Tocha
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“Tengo dos hijos de 6 y 9 años. Me encantaría que cuando regresan del colegio me contaran lo que hicieron, si tuvieron alguna dificultad o les pasó algo lindo. Sin embargo cuando les pregunto me contestan con monosílabos. Tampoco me cuentan mucho de otras cosas, yo te aseguro que he tratado de darles confianza, pero parece que no ha funcionado, me siento triste y frustrada.”

Si te identificas con esta situación, relájate. Aquí te daremos cuatro tips que te ayudarán a mejorar la comunicación con tus hijos.

  • Escucha atentamente: Cuando tu hijo se acerque a contarte algo, por insignificante que parezca, escúchale con atención. Ponte a su altura y míralo a los ojos. De ser posible, deja lo que estás haciendo y escúchale. Algunas veces requerirán muy poco de tu tiempo, ya que solamente desean enseñarte algo o hacerte alguna pregunta. No caigas en la tentación de “escucharle” mientras ves tu celular, trabajas en la computadora, lees un libro o ves la televisión, ya que si lo haces tu hijo tendrá la impresión de que lo que te está diciendo no te importa realmente. Si no puedes dejar lo que estás haciendo, dile claramente: “En este momento no puedo ponerte la atención que deseo, déjame terminar esto y voy contigo para que me cuentes”.
  • Haz preguntas, no acusaciones: Existe una tendencia generalizada a interrogar a nuestros hijos cuando llegan con un problema. Por ejemplo si nos llegan a contar que les robaron su tijera, rápidamente hacemos comentarios como: “¿No será que la perdiste? ¿En dónde la dejaste? ¿Otra vez?. Esta forma de hacer interrogatorios acusadores, hace que los niños se sientan amenazados y culpados y que prefieran no contarnos las cosas con tal de no pasar por el mal rato. Si preguntas, pegunta de tal forme que no acuses.
  • No te apresures a dar consejos: El apresurarnos a aconsejarles en vez de dejar que ellos sean quienes encuentran la respuesta, les hace sentir inútiles, les lleva a tener pensamientos como ¿Por qué yo nunca tengo tan buenas ideas como mamá o papá? y evita que los niños asuman las responsabilidades de sus actos. Si tú como mamá o papá, le das la solución a su problema y esa solución no funciona, el niño sentirá que tú eres responsable del fracaso. ¿Qué hacer entonces? Una estrategia muy efectiva es simplemente escuchar atentamente y hacer comentarios como “¿A sí?” “Ajá”. Pruébalo, verás como si tú hablas poco, el niño irá contándote más de lo que sucede y encontrará por sí mismo las soluciones.
  • Valida sus sentimientos: “No llores mi amor, la inyección no duele tanto.” “No te sientas triste porque tu amigo no quiere jugar contigo, hay muchos niños con quienes puedes jugar.” Las frases que no validan los sentimientos de los niños abundan. Recuerda que si tu hijo te dice que le duele algo, que está triste, cansado, aburrido, etc. es porque eso es lo que está sintiendo, independientemente de cómo consideres tú que debería sentirse. Cuando quitamos importancia o incluso negamos que nuestro hijo pueda estarse sintiendo como se siente, provocamos en él frustración y cólera porque siente que no es tomado en serio, inseguridad porque empieza a dudar de sus propias emociones y falta de empatía porque le estamos enseñando que lo que sentimos no es realmente importante.

¿Qué hacer entonces? Primero escucha con atención, no interrumpas. Luego acepta los sentimientos que está expresando tu hijo, no los discutas. En vez de eso dale un nombre al sentimiento y describe la situación.

Este es un ejemplo de un diálogo que no valida los sentimientos versus otro que sí lo hace.

No valida sentimientos

Valida sentimientos

Niño:  No me quiero levantar,   
           estoy muy cansado.
 
Mamá:No puedes estar cansado, 
            ayer te acostaste temprano.
 
 Niño:  Pues de todas formas me
           siento cansado.  
      
Mamá: No, amor, tal vez tienes  
             algo de sueño, porque 
            cansado no puedes estar.
      

Niño:  ¡Tú nunca me entiendes!

Niño:   No me quiero levantar, estoy
             muy cansado.
 
Mamá: Veo que estás cansado y
             deseas seguir durmiendo.  
           
           
Niño:    Sí,¿me puedo quedar
             durmiendo?
 
Mamá:   A nadie le gusta
               levantarse cuando está
cansado, pero hoy es día    de  colegio, así que ¡arriba!
 

Niño:     Está bien mamá.

 

Cuando validamos los sentimientos de nuestros hijos, los escuchamos con atención y ellos estarán más   dispuestos a cooperar con lo que les pidamos.

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