Siento que mi hijo ya no me ama

Hay pocas cosas tan gratificantes como sentirse amado por los hijos. Y así es como se sentían Samuel y Ana hasta que Sami empezó a ir al colegio. Con el inicio de la vida escolar empezaron también las prisas de la mañana, las múltiples indicaciones de la madre y la presión de los deberes.

Cuando ella le daba indicaciones, Sami le mostraba su desagrado, protestaba y le echaba a ella la culpa si algo salía mal. Se rebelaba ante casi cualquier indicación de su madre y parecía estar constantemente enojado con ella. La rebeldía, protestas y lloriqueos ya eran difíciles de manejar, pero lo que a Ana le dolía profundamente era sentirse rechazada por Sami. Añoraba que le diera un abrazo sin que ella se lo pidiera y que, como antes, le dijera: "Te amo mami"

A pesar de que con Samuel el niño es menos rebelde y más cariñoso, ambos padres están sumamente preocupados. Han leído mucho acerca de educación y han probado muchas diferentes formas para lograr un ambiente familiar agradable, desgraciadamente sin éxito. Acuden a la clínica pidiendo ayuda y deciden participar en el Programa de Paternidad Positiva Triple P.

Después de tres semanas de estar trabajando en el programa, recibimos un mensaje que decía más o menos así:

"Le quiero contar algo maravilloso, hoy es la primera vez en muchísimo tiempo que Sami me dice que me quiere y me abraza fuerte, estoy tan feliz. Gracias por enseñarnos lo que nuestros hijos realmente necesitan."

Ana había, entre otras cosas, dejado de acosar a Sami con indicaciones, había aprendido a pasar tiempo de calidad con los hijos e hizo cambios importantes en la aplicación de estrategias que había probado anteriormente sin éxito. Al terminar el programa Samuel y Ana no solamente se sentían felices, sino sobre todo mucho más seguros y exitosos en su labor de ser padres.

¡Pequeños cambios hacen grandes diferencias!